domingo, 1 de marzo de 2009

En el viaje...

Creyó haber aprendido la lección. Sin embargo, la vida es difícil, y en todo el trayecto, suceden eventos que hacen caer, levantarse o mantenerse a flote. No estaba del todo segura en vivir nuevamente sensaciones que le permitieran llegar al punto de amar, pues una parte de ella lo quería, mientras la otra gritaba a todo momento que ya era suficiente. El destino, de alguna forma, tendría que jugar a su favor en algún momento, aunque no tenía idea cuándo llegaría. Hoy, sin embargo, trataría de encontrar su ruta; aquella que le diera el valor necesario para levantarse y seguir adelante, paso a paso, hasta el final del sueño tan anhelado.

viernes, 27 de febrero de 2009

La carta

Anhelaba un beso sincero, una caricia de aquellas manos, un abrazo que dijera que todo estaría bien. Sólo una mirada bastaba para entender el mundo, una sonrisa para aliviar el dolor, palabras de afecto para demostrar que no se encontraba sola. Este viaje era más que complicado en toda aquella vida tan elaborada. No permitíase sentir, sin embargo era lo que más deseaba. Imaginaba tener la capacidad de ser lo suficientemente libre para no poseer ataduras, y al mismo tiempo las quería. Su mundo era ahora el tener ese compañero que fuese a todo momento o circunstancia de su mano, encontrando cualidades y defectos, pero amándolo.

Sólo ello deseaba. El único y más honesto sentimiento era lo que toda aquella vida aguardó encontrar. No hubo prueba alguna de que así hubiese sido, sin embargo, por los pasajes que se saben de su vida, hubo algún ser, en determinado momento, que llegó a cumplir con la mayoría de sus expectativas. Dicen que la fortuna no pintó bien, y de ahí en adelante, con un rompimiento que le pegó hasta el alma, cambió por completo. Toda aquella personalidad jovial pasó a convertirse en la más triste de aquellas almas habitantes de este mundo, hasta que en cierto punto, no pudo más con ello. La gente dice que fue muy triste. Llantos y ruegos de que estuviera bien salían de la ventana de la habitación en la que la mantenían en recuperación. Las visitas eran comunes para estos días, y todos se retiraban con el mismo semblante desconcertado.

Uno de esos días de espera y dolor, un joven se presentó a la residencia. Quizás tendría unos veintitantos años. Era de piel clara y aspecto un tanto lúgubre, sin embargo, poseía cierto encanto, de esos que hace que se convierta en receptor de miradas de asombro. Sus ojos claros, fijos y penetrantes, inspiraban cierto estado de miedo que se reflejaba en las personas que lo observaron caminar desde el corredor hasta la puerta de la habitación. Y entró. Cerró la puerta, y pasaron alrededor de tres horas, cuando sin más, salió. La escueta gesticulación de su parte y su poca expresividad daban señales de que en realidad la joven no había salido del estado en el cual se encontraba.

Después, el secreto corrió a voces entre las personas de servicio. La chica tuvo una mejora increíble, y poco a poco comenzó a salir a tomar el aire fresco en los jardines de la casa. Parecía ser que aquel joven que unos cuantos días fue de visita, influyó de cierta forma extraña en aquella recuperación repentina. Existían muchas teorías, sin embargo la que más se apegaba a la realidad, era que aquel chico había sido el causante de la enfermedad, y ahora venía a equilibrar la situación.

Al poco tiempo llegó una carta para la señorita. Cuando el mayordomo salió de la habitación, un inesperado desenlace estaría por suceder. Dicen que tomó lo primero que encontró y se lo bebió, teniendo un efecto con el medicamento que estaba tomando. Otros cuentan que se aprovechó de que nadie se encontraba en la habitación para utilizar el arma de caza con la que solía salir con su padre los fines de semana. Algunos más aseguran haberla visto saltar de aquel balcón del que muchas veces se le veía contemplar el jardín, y las afueras de la residencia, como esperando a alguien. Finalmente, la última de las explicaciones era que utilizó algún objeto punzante para las marcas de sus frágiles y blancas muñecas.

Yo creo que fue la tristeza. Aquella carta, sin embargo, tuvo gran efecto en lo que ocurrió. Hoy día todavía pueden escucharse algunas historias en referencia a lo que el sobre contenía. Sin embargo, nadie logrará tener la certeza de lo que decía el mensaje, a excepción de ella, quien se llevó el secreto hasta lo que sería el triste y tajante epílogo de sus días.

martes, 24 de febrero de 2009

Vacío emocional

Y te extraño.

Quisiera no hacerlo, pero lo hago. Y es que dime... ¿cómo olvidar?

No puedo responder esa pregunta. De alguna forma, los recuerdos de aquel pasado, y el tiempo que me lleva andando hacia lo que se dice mi futuro, no me permite dejar a un lado todos aquellos días a tu lado, aquellos atardeceres contemplados, aquellos amaneceres en tus brazos. No logro dejar de lado todo lo que a tu lado fui, todo lo que me permitiste conocer de mi. Esa ráfaga de emociones, de instantes fugaces, que se apropariaron de mi ser. Fue tan extraño cómo fue que sucedió, pero ahora que lo rememoro, analizo y reflexiono, puedo afirmar que, efectivamente, fue amor.

Sí, de cierta manera inverosímil, fuiste poseedor de todo aquel cúmulo de sentimientos y emociones dentro de ese corazón que poco se atrevía a vivir. Tuve, de una forma inesperada, infinidad de detalles que embriagaron mi alma de aquello a lo que no lograba asignar un nombre. Reviviste cuanto se encontraba muerto en mi interior. Declaraste, con aquella sonrisa inolvidable, con tu tierno "te quiero", con tu beso sincero de aquellos labios, que existía lo que siempre soñé....

Simplemente, se vuelve imposible desvariar con todo aquello que me brindaste. Inesperadamente, llegué al punto en que lo importante no era el final, sin todo el proceso. El destino, accidentalmente, tomó parte secundaria en la novela de mi vida. No importaba si estabas hecho para mi, si eras aquella alma gemela, o el príncipe azul tan deseado desde mi edad pueril. Eras tú, y sólo eso bastaba. Olvidé por completo aquellos paradigmas establecidos, las creencias fervientes de vivir, las reglas y seguimientos. No fui más que una inexperta joven deseando absorber cuanto estuviera en su poder.

Pero te faltó conocerme más. Te faltó darte cuenta de que soy un alma vieja que adora vivir del pasado, tener la sagacidad de entender mi personalidad voluble, de sentir más .... mucho más de aquello que afirmabas. Es cierto, que llegaste en un momento más que inesperado, es cierto, que poco a poco ganaste más de lo que imaginé, gracias a tu sutil acercamiento. Sin embargo, así como llegasté, permitiste perderme, abandonaste tanto por lo que habías luchado. No te culpo, ya que sé es casi imposible lidiar con todo aquello que traigo dentro. Aún así, creo, y tal vez, anhelé y esperé más de ti.

Fue entonces que te perdí. Instantáneamente pasaste a ser parte de aquel pasaje de mi vida que hoy en día, contemplo como uno de los mejores. Ya no habría más de ti y de mi, ya no habría nosotros. Mi mundo de hadas rosadas, se encontró con aquel oscuro lugar, que la dirigió a un viaje sin retorno al vacío.... Al vacío emocional en el que hoy día me encuentro.

Recuerdos finalmente. Tengo una adicción hacia ellos y tener un poco de ti al volver a vivir todo aquello a tu lado, en mi pensamiento, me permite de algún modo sentir cierta cercanía. La verdad es, que intento tenerla... aunque sepa por todos los modos, que no volverá a ser así.