lunes, 5 de enero de 2009

Una historia como tantas

Una de tantas escenas observadas a través del parabrisas. Podría ser escogida al azar, sin embargo, cada una tendría su propia historia. De una forma peculiar, lograba hacer suya cada escena, con la ayuda de un poco de inspiración causada por el conductor.

Imaginaba la vida de aquella niña de tacones altos que recorría la acera al lado del camino. Pensaba en que su vida quizás sería desafortunada, siendo presa de ese algo que le robó su inocencia, y que de forma premeditada las cartas jugaron en su contra. Ya no habría más helados o juegos de pelota, y tal vez los amores de adolescencia no existieron; tuvo que cambiar ello por maquillaje y vestimenta de mujer. Aquellos destellos de infancia se habían quedado atrás. Tan sólo vestigios de la ingenuidad perdida.

La conmoción causada por aquel vago pensamiento la dejo perpleja, sin embargo, mostrábale un mundo real. La música la distrajo y borró de su mente aquello. Recargó su mano sobre la del conductor y un frío escalofrío recorrió su cuerpo. Ella era afortunada al tener oportunidades que le permitían gozar de una vida confortable. Recibió un beso en la frente por parte de aquel joven, mientras su mirada se perdía a través del parabrisas, cargada de un cúmulo de silentes lágrimas.

domingo, 4 de enero de 2009

Sin palabras...

Callado... sutil... discreto de una forma inexplicable. Es el secreto compartido por dos desconocidos que se encontraron en un camino en común. No hubo intereses propios en la búsqueda del objetivo, podría decirse que fue casi meramente casualidad. Pensando contrariamente a la razón, las miradas se cruzan, las sonrisas se encubren, y un tono de normalidad finge el panorama. Nadie lo sospecharía; es un buen comienzo. No habría delatores, ni espías, cómplices o afectados. Quizás... quizás existiese un afectado... o quizás, es sólo el cuento que hay que decir para la elemental falsa verdad.

Lo haya o no; el hecho es que la atracción es innegable, la química constable y la afinidad inigualable. Quizás lejos, pero más cerca que antes, aquellas miradas entre risas y brindis, les permiten expresar mucho más. Ella se levanta, sale por un momento del salón... se dirige al jardín. Minutos después, el joven alto y de piel apiñonada se acerca, en compañía de algunos colegas. Ella observa una niña colocando una muñeca en su regazo, y su mirada se pierde en el infinito...

Instantes después, se encuentran platicando en medio de la algarabía infantil. De pronto, y al parecer sin intención alguna, el chico roza la mano de ella, y permanece inmóvil esperando reacción. Ella no se mueve, pero sigue con la plática. Es entonces, que su osadía hace gala de aparición, y trata de enlazar uno de sus dedos con los de aquella delicada mano. Ella continúa charlando permitiendo tal atrevimiento. De esta forma, es que sentados en aquellos columpios de infantes, meciéndose bajo la sombra del viejo árbol, su dedos se entrelazan permitiéndole un nuevo inquilino al corazón.

viernes, 2 de enero de 2009

l.o.v.e.

¿Y qué somos, sino momentos? Podría decir, claro está, que prefiero algunos más que otros... Lamentablemente, aunque lo desee de esa forma, a veces es imposible pasar por momentos como la decepción amorosa. Esa arpía que deja al ser repleto de dolor y pesadumbre. La cual pareciera disfrutar y tener esa sed de venganza de la alguna vez vivida, felicidad. Y es que por más que uno trate de escapar de ella... por más que se luche por no ser alcanzado, la huída siempre termina sin llevarse a cabo, con la única esperanza de ser salvados de las garras del enemigo, por el amor verdadero.

La espera puede llevar de uno a infinidad de días. Se recomienda en realidad que se tenga una acitud positiva pero sobre todode disfrutar todo y cada uno de los momentos que se presentan. Se dice por ahí que donde menos se espera es que surge la persona, o más bien, que la persona se hace notar. Causalidades o casualidades, es lo mismo, puesto que tanto puede ser patrañas como la persona indicada. Sin embargo, los grandes sueles decir, que eso se siente. Así que, qué se yo, quizás pueda ser un cosquilleo en el estómago, que la vista se nubla, que el corazón da un vuelco, el quedarse sin palabras, o el darse cuenta al conversar con la persona, por su inteligencia, suspicacia o su humor.

Así que, esto es lo único que le sirve de consuelo al alma cuando ha permitido que se le haga daño al enamorarse de la persona equivocada, de dar todo por alguien quien no se dio cuenta, entregarle su corazón a un desconocido, o quizás, de mentirse queriendo crear una historia fantástica. Tiempo es la receta que todo aquel que tiene heridas en el corazón brinda al novato, y al parecer el remedio más efectivo para el olvido. Paciencia es el nombre que la experiencia personificada aconseja para aquel que ha sufrido y espera su recompensa. Cuentos es como los llaman todos aquellos que tienen un corazón roto y no han logrado dejar a un lado el dolor que les fue causado. Misterio es como aplica en mi caso, ya que a pesar de haber tenido experiencias dolorosas, le doy la posibilidad al cuento del amor de ser real... brindando un 50-50.

Un sinfín d momentos por vivir... Instantes que quizás no quiera borrar de mi memoria, detalles que me hagan pensar que esto sí es especial, palabras que me hagan soñar y en un dos por tres me bajen de aquella nube ya era parte de mi propiedad. Habrá muchos "buenos" y ... también muchos finales tristes por vivir.... Seré parte del mundo de las dudas y preguntas sin resolver, de los malentendidos y los no sés.... Ahuyentaré a un puñado, y así llegarán unos cuantos más.... Habrá verdades y mentiras en el camino; ciclos que no cerraron e inclusive hasta pasajes revividos. Todo eso y más es lo que quizás tenga que vivir para que esa persona... me haga sentir que es él. Quizás existan muchas decepciones quizás no. sin embargo, la esperana debe ser siempre el mejor amigo de aquel idealista - como en mi caso - que cree en eso qu la gente de hae tantos años... llamaba amor.